La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) enfrenta una de las peores crisis financieras de los últimos años debido a las millonarias pérdidas provocadas por el robo de energía, conexiones ilegales y deficiencias técnicas en el sistema eléctrico nacional.
Especialistas del sector energético estiman que la estatal estaría dejando de percibir más de 50 millones de lempiras diarios, situación que ya genera pérdidas superiores a los 15 mil millones de lempiras anuales.
Según reportes recientes, las pérdidas de energía alcanzaron el 32.1 % durante el primer trimestre de 2026, afectando directamente las finanzas públicas y elevando la presión sobre el sistema energético hondureño.
Expertos advierten que las pérdidas no técnicas, relacionadas con conexiones clandestinas, manipulación de medidores y consumo no facturado, continúan siendo uno de los principales problemas que enfrenta la ENEE.
El analista energético Samuel Rodríguez señaló que las pérdidas reales podrían incluso superar el 38 %, panorama que calificó como insostenible para la estabilidad financiera de la estatal eléctrica.
Ante la crisis, sectores técnicos consideran urgente fortalecer los operativos contra el hurto eléctrico, modernizar el sistema de medición e invertir en infraestructura de transmisión y distribución.
Entre las medidas que analiza el Gobierno se encuentra la instalación de medidores inteligentes y prepago para reducir las pérdidas económicas y mejorar el control del consumo energético.
Mientras tanto, la deuda acumulada de la ENEE con empresas generadoras ya supera los 26 mil millones de lempiras, incrementando la preocupación sobre la sostenibilidad del sistema eléctrico nacional.
Especialistas coinciden en que, sin una estrategia integral y acciones contundentes, la crisis de la ENEE continuará impactando directamente el bolsillo de los hondureños y las finanzas del Estado.


