Tegucigalpa, Honduras. El Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa) mantiene un despliegue de vigilancia epidemiológica en el occidente del país tras confirmar un brote de influenza aviar en aves silvestres, sin que hasta el momento se hayan detectado contagios en aves de producción o de traspatio.
El jefe de Epidemiología de Senasa, Josué Lemuz, informó que como parte de las acciones de monitoreo se recolectaron al menos 320 aves silvestres para análisis, permitiendo confirmar la presencia del virus exclusivamente en fauna silvestre.
Según explicó el especialista, la especie más afectada es el zopilote negro, un ave carroñera ampliamente distribuida en el territorio nacional y que recorre grandes distancias en busca de alimento, lo que incrementa la necesidad de mantener una vigilancia permanente.
“Podemos confirmar que el evento se ha suscitado específicamente en aves silvestres”, señaló Lemuz, quien agregó que los equipos técnicos continúan realizando evaluaciones para detectar cualquier cambio en el comportamiento epidemiológico del brote.
Brote se originó en zona fronteriza de Lempira
La alerta sanitaria surgió en un municipio fronterizo del departamento de Lempira, cercano a la zona limítrofe con Copán, luego de reportarse aves muertas o con síntomas compatibles con influenza aviar.
Tras la notificación, Senasa activó protocolos de respuesta rápida y amplió la vigilancia epidemiológica hacia comunidades vecinas con el objetivo de determinar el alcance del evento sanitario y reducir el riesgo de propagación.
Como parte del operativo, las autoridades inspeccionaron más de 86 comunidades ubicadas en el área de influencia del brote y dieron seguimiento a unas 140 aves de traspatio pertenecientes a pequeños productores y familias de la región.
De acuerdo con los reportes oficiales, ninguna de estas aves presentó síntomas compatibles con la enfermedad ni se registraron muertes asociadas al virus.
Refuerzan medidas de bioseguridad
La influenza aviar es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a las aves y puede generar importantes pérdidas económicas para el sector avícola debido a su impacto en la producción y el comercio.
Ante este escenario, Senasa mantiene un monitoreo constante en granjas comerciales, explotaciones familiares y zonas donde existe interacción entre aves domésticas y especies silvestres.
Lemuz advirtió que uno de los principales factores de riesgo es el contacto directo o indirecto entre aves silvestres infectadas y aves de producción, por lo que exhortó a reforzar las medidas de bioseguridad.
Entre las recomendaciones emitidas por la institución destacan evitar que gallinas, patos, pavos u otras aves domésticas tengan acceso a áreas frecuentadas por aves silvestres, así como restringir el ingreso de personas ajenas a las instalaciones avícolas para prevenir posibles contagios.


