La captura y salida del poder de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero provocó un fuerte reacomodo político en América Latina. En Honduras, especialistas señalan que el Partido Libertad y Refundación (Libre) queda especialmente expuesto al perder a uno de sus aliados más influyentes en materia ideológica, estratégica y financiera.
De acuerdo con analistas en política y derechos humanos, el colapso del chavismo marca el cierre definitivo del proyecto del Socialismo del Siglo XXI, corriente de la que Libre fue uno de los principales receptores en Centroamérica.
La socióloga y exrectora Julieta Castellanos considera que este hecho representa “un golpe significativo para los movimientos que se identifican con la izquierda latinoamericana”, recordando que el gobierno venezolano brindó respaldo político y recursos a partidos afines en la región.
Una relación que se remonta a la era de Hugo Chávez
El acercamiento entre Libre y el chavismo inició en 2008, cuando el entonces presidente Manuel Zelaya se integró a la órbita política de Hugo Chávez. Tras su salida del poder en 2009, Nicolás Maduro —entonces canciller— intentó sin éxito promover su retorno.
En 2011, Zelaya fundó Libre, organización que ha sido señalada en diversas ocasiones por presuntos vínculos con el financiamiento venezolano. Entre los episodios más polémicos figura un video en el que Carlos Zelaya, hermano del expresidente, aparece negociando 650,000 dólares con narcotraficantes, mencionando que parte del dinero sería destinado a “el comandante”.
Durante los últimos años, la presidenta Xiomara Castro y su familia sostuvieron encuentros públicos con Maduro, lo felicitaron por su reelección en 2024 y participaron en reuniones con figuras clave del chavismo, como Vladimir Padrino López. Estas interacciones fueron cuestionadas por organismos internacionales y por la entonces embajadora estadounidense Laura Dogu.
Impacto directo en la estructura política y financiera de Libre
El abogado y analista Lester Ramírez señala que la caída del chavismo no solo elimina un referente ideológico, sino también una fuente de apoyo económico y asesoría estratégica.
Según Ramírez, Libre queda ahora sin un respaldo internacional que históricamente lo protegía frente a investigaciones o solicitudes de extradición relacionadas con redes criminales.
El analista Oliver Erazo coincide en que el partido entra en una etapa de vulnerabilidad, tanto interna como externa. Advierte que, si Estados Unidos amplía sus investigaciones sobre aliados del chavismo, podrían surgir procesos legales contra dirigentes hondureños.
Reacciones del oficialismo hondureño
A pesar del impacto regional, funcionarios del gobierno hondureño han cerrado filas en defensa de Maduro. La presidenta Xiomara Castro calificó su captura como un “secuestro” y una agresión contra la soberanía latinoamericana, además de denunciar supuesta injerencia estadounidense en procesos electorales hondureños.
Para Castellanos, el desgaste electoral reciente de Libre refleja un agotamiento del proyecto político, que —según ella— ha replicado prácticas asociadas al chavismo, como el control de instituciones, nombramientos irregulares y discursos de confrontación.
Erazo concluye que el ciclo del Socialismo del Siglo XXI en Honduras ha llegado a su fin y subraya la necesidad de distinguir entre corrientes de izquierda democráticas y estructuras que, según él, operan bajo lógicas criminales.


