La directora ejecutiva del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, llamó al nuevo gobierno a convertir sus promesas en acciones concretas. Señaló que Honduras atraviesa “crisis prolongadas” que han generado una ciudadanía cada vez más escéptica, por lo que la transparencia y los resultados deben ser prioridad.
Un país cansado de promesas
El presidente Nasry Asfura asumió el poder en medio de una fuerte polarización política. Su plan de gobierno, “Honduras, vamos a estar bien”, plantea reactivar la economía, generar empleo, recuperar la seguridad y atraer inversiones. Sin embargo, en un contexto de desconfianza acumulada, estas propuestas requieren un análisis riguroso:
¿responden a las causas estructurales del país o repiten ciclos de expectativas sin resultados?
Economía: metas ambiciosas en un terreno frágil
El plan económico propone:
- Simplificación de trámites
- Estabilidad jurídica
- Incentivos fiscales y zonas francas
- Rehabilitación de 5,000 km de carreteras
- Modernización del sistema energético
- Construcción de 550,000 viviendas sociales
Aunque estas medidas son necesarias, persiste una duda central:
¿puede la inversión privada prosperar sin instituciones fuertes, controles efectivos y transparencia en la ejecución?
La dependencia del capital privado, sin garantías claras, podría profundizar desigualdades y abrir espacio a prácticas de captura del Estado.
Empleo: una promesa de un millón de oportunidades
El gobierno plantea generar un millón de empleos, principalmente desde la construcción y el impulso a las MIPYMES. El déficit habitacional —superior al millón de viviendas— respalda esta apuesta, pero surgen interrogantes sobre la calidad y sostenibilidad de esos empleos.
El plan menciona capacitación técnica y articulación entre educación y empresa, pero no detalla cómo se garantizará la inclusión de mujeres, jóvenes, zonas rurales y sectores históricamente excluidos.
La falta de mecanismos de monitoreo aumenta el riesgo de que los beneficios se concentren en grupos cercanos al poder.
Seguridad: entre la inteligencia y la reforma institucional
El presidente Asfura propone combatir la extorsión mediante:
- Inteligencia financiera
- Unidades especializadas
- Policía comunitaria
- Evitar medidas excepcionales prolongadas
Aunque el enfoque no se limita a la represión, su éxito dependerá de reformas profundas en el sistema de justicia y de una depuración sostenida de las fuerzas de seguridad.
Corrupción: una hoja de ruta aún difusa
Aunque el discurso oficial menciona rendición de cuentas y ética pública, no se han presentado instrumentos, plazos ni responsables claros.
En un país marcado por escándalos recurrentes, esta falta de definición genera preocupación.
Sin políticas anticorrupción sólidas y sin fortalecer los órganos de control, cualquier esfuerzo podría quedar en declaraciones sin impacto real.
Polarización: un desafío que exige más que llamados a la unidad
El plan de gobierno apela a la cohesión social y a una gestión desideologizada. Sin embargo, no se detallan mecanismos concretos para reducir la polarización, como:
- Espacios formales de diálogo nacional
- Instancias multipartidarias
- Procesos para reconstruir confianza entre actores políticos y sociales
Sin estas herramientas, los llamados a la unidad podrían quedarse en el plano simbólico.
Transparencia y resultados: la demanda central
El CNA insiste en que Honduras necesita acciones verificables, no solo promesas.
El nuevo gobierno tiene la oportunidad de reducir la desconfianza y la polarización, pero para lograrlo deberá priorizar:
- Rendición de cuentas
- Diálogo genuino
- Políticas públicas orientadas al interés general
La ciudadanía espera resultados medibles y un compromiso real con la transparencia.


