Comayagua, Honduras — El padre Serrano no desiste. A pocos días de las elecciones generales, el sacerdote avanza por la carretera CA-5 rumbo a Tegucigalpa, en un acto de sacrificio que busca abrir espacio al diálogo entre los principales actores políticos del país.
Una caminata por la reconciliación
Desde Comayagua, Serrano espera reunirse con los cinco líderes políticos más relevantes del escenario nacional. Su objetivo: frenar la escalada de violencia verbal que, según él, contamina el discurso público y polariza a la militancia tanto del oficialismo como de la oposición.
“Mi sacrificio es por el diálogo y la no violencia verbal”, expresó el sacerdote, en referencia directa a la campaña de odio que se ha intensificado en los últimos meses.
El llamado a los golpistas
Durante su recorrido, el padre Serrano también se refirió al golpe de Estado de 2009 y lanzó un mensaje contundente: pidió a quienes participaron en aquel episodio que ofrezcan disculpas públicas a la familia del expresidente Manuel Zelaya.
“¿Cómo no van a estar enojados los Zelaya? No les han pedido perdón. Y también los otros tienen que perdonar”, afirmó.
Contexto electoral y tensión institucional
La acción del sacerdote se enmarca en un clima político marcado por la confrontación, la desconfianza entre bloques partidarios y la falta de puentes institucionales. Su marcha, más que simbólica, se convierte en un gesto de presión moral que interpela a los liderazgos nacionales.