La consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Cossette López, expresó públicamente su malestar ante lo que califica como un «abandono cachureco» por parte de los integrantes de su propia institución política. En declaraciones recientes, la funcionaria lamentó la falta de solidaridad y comunicación por parte de sus correligionarios en momentos que parecen ser de dificultad personal o profesional.
López fue contundente al señalar que ninguna figura de su partido se ha puesto en contacto con ella para conocer su estado de salud o situación actual. «Nadie de mi partido me ha llamado para preguntarme si tengo qué comer y si estoy bien», manifestó, evidenciando una fractura interna y un sentimiento de desprotección frente a la estructura política a la que pertenece. Estas afirmaciones han generado diversas reacciones en el entorno político nacional debido a la relevancia de su cargo en el órgano electoral.


