Tegucigalpa.– La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) enfrenta una severa crisis financiera con un déficit proyectado de 300 millones de lempiras para 2026, situación que las autoridades atribuyen a decisiones administrativas tomadas durante la gestión del exalcalde capitalino Jorge Aldana.
De acuerdo con informes internos, el gasto anual en planilla supera los 1,500 millones de lempiras, lo que compromete seriamente la sostenibilidad financiera de la institución encargada del suministro de agua potable en el Distrito Central.
Incremento en la planilla
Uno de los factores señalados es el crecimiento significativo del número de empleados, que pasó de 700 a 1,054 trabajadores durante la administración anterior. A este aumento se suman pagos por horas extras y otros compromisos laborales, lo que elevó considerablemente los costos operativos.
Asimismo, se reporta un incremento cercano al 40 % en los costos patronales derivados de contratos colectivos y derechos laborales, lo que representa alrededor de 40 millones de lempiras adicionales para la institución.
Infraestructura afectada
La situación financiera también habría impactado la inversión en áreas esenciales para el funcionamiento del sistema de agua potable. Entre los sectores más afectados se encuentran el mantenimiento de plantas de tratamiento, controles de calidad del agua y la reparación de la red de distribución, lo que ha contribuido a aumentar las pérdidas dentro del sistema.
Cisternas fuera de servicio
Otro de los problemas heredados es el deterioro del sistema de distribución mediante cisternas. Según el informe, de las 34 unidades de tanques cisterna con las que contaba la UMAPS, la mayoría quedó fuera de servicio debido a la falta de mantenimiento.
Actualmente, solo cuatro cisternas permanecen operativas, lo que limita la capacidad de abastecer de agua gratuita a miles de capitalinos, especialmente en sectores vulnerables de Tegucigalpa.
Plan de emergencia
Ante este panorama, las nuevas autoridades trabajan en la implementación de un plan de emergencia orientado a recuperar las cisternas que aún pueden ser reparadas y fortalecer el sistema de distribución.
El objetivo es ampliar la capacidad de abastecimiento de agua, especialmente de cara a la temporada de verano, cuando la demanda del servicio suele incrementarse de forma significativa en la capital.


