El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó su informe anual sobre derechos humanos, señalando que durante 2024 Honduras no registró avances significativos en la protección de garantías fundamentales. El documento expone una serie de violaciones graves que continúan afectando a la población, pese a los esfuerzos declarados por el gobierno.
Entre los principales señalamientos figuran ejecuciones arbitrarias, desapariciones forzadas, torturas, detenciones ilegales y restricciones sistemáticas a la libertad de expresión y de prensa. El informe documenta casos de uso excesivo de la fuerza por parte de autoridades, así como la falta de resultados en investigaciones sobre abusos cometidos.
La libertad de expresión también aparece como un eje crítico: se reportan intimidaciones, ataques y hostigamiento contra periodistas y defensores de derechos humanos, en un contexto donde el ejercicio del periodismo enfrenta crecientes obstáculos.
Aunque el informe reconoce intentos institucionales por mejorar la situación, advierte que persisten desafíos estructurales que limitan el respeto y la garantía de los derechos humanos. La impunidad, la debilidad de las instituciones encargadas de investigar y sancionar, y el uso político de recursos estatales siguen siendo factores que erosionan la credibilidad democrática.
“Se requiere una acción más efectiva para abordar la impunidad y fortalecer las instituciones responsables de proteger los derechos fundamentales”, concluye el informe, en una evaluación que pone en entredicho el compromiso real del Estado hondureño con los estándares internacionales.