Honduras enfrenta un panorama crítico en materia laboral, con más de 790 mil jóvenes sumergidos en la desocupación. Esta cifra revela una generación que se encuentra «sin trabajo y sin rumbo», enfrentando barreras estructurales que limitan su acceso al mercado laboral y frenan el desarrollo económico nacional.
La falta de políticas públicas efectivas y la limitada oferta de empleos dignos han dejado a cientos de miles de jóvenes en una situación de vulnerabilidad, obligándolos en muchos casos a optar por el sector informal o la migración como únicas vías de supervivencia. Esta realidad no solo afecta el presente de las familias hondureñas, sino que compromete el futuro del capital humano en el país.


