Un nuevo choque político ha surgido entre el excandidato presidencial Salvador Nasralla y el expresidente Juan Orlando Hernández (JOH). La disputa inició tras las declaraciones de Hernández, quien afirmó haber advertido a la administración de Donald Trump sobre una supuesta conexión entre Nasralla y el expresidente Manuel Zelaya. La respuesta del líder liberal no se hizo esperar, calificando de «mentiras» los señalamientos y marcando una distancia definitiva del oficialismo.
Nasralla fue contundente al asegurar que no mantiene vínculo alguno con el partido Libertad y Refundación (Libre), recordando que fue marginado de las decisiones gubernamentales desde inicios de 2022. Para el político, las declaraciones de JOH solo confirman sus denuncias previas sobre el fraude electoral del que asegura haber sido víctima junto al Partido Liberal. Según Nasralla, mientras él denunciaba irregularidades, figuras del nacionalismo le pedían cesar sus cuestionamientos, lo que refuerza su imagen como un opositor que combate tanto el legado nacionalista como la gestión actual.
Por su parte, Hernández sostiene que incluso escribió a la Casa Blanca para alertar sobre lo que consideraba una alineación del gobierno hondureño con regímenes externos. Este intercambio no es solo una disputa personal, sino un reflejo de la lucha por definir las narrativas políticas en el país: mientras JOH intenta encasillar a Nasralla en el bloque de izquierda, este se reivindica como una fuerza independiente que lucha contra las estructuras de poder tradicionales y los vicios electorales del pasado.


