Baltimore, Maryland — El inmigrante salvadoreño Kilmar Ábrego García fue detenido este lunes por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cuando acudía a una cita en los tribunales de inmigración, apenas tres días después de haber sido liberado de una prisión en Tennessee.
Ábrego, quien ya había sido deportado por error a El Salvador y posteriormente retornado a Estados Unidos, enfrenta ahora una nueva amenaza: ser enviado a Uganda, un país que nunca ha visitado y con el que no tiene vínculos.
“Un castigo político”
Su defensa calificó la detención como parte de una “campaña de venganza” del Gobierno estadounidense. “Nuestro cliente, un hombre de extraordinario coraje, se reportó esta mañana al ICE, como se le requería. Fue detenido inmediatamente. Ahora el Gobierno busca deportarlo a Uganda como castigo, a pesar de que Costa Rica está dispuesta a aceptarlo como refugiado”, señalaron los abogados.
Según documentos judiciales, el Gobierno estaría utilizando la amenaza de deportación a Uganda como presión para forzar una declaración de culpabilidad en un caso de supuesto tráfico de personas, que Ábrego niega rotundamente.
Habeas corpus y vigilia ciudadana
Los abogados han presentado una petición de habeas corpus en Maryland para frenar la deportación, argumentando que Ábrego debería contar con al menos 72 horas para responder a cualquier orden judicial, según lo estipulado por una orden previa.
Mientras tanto, decenas de simpatizantes y su esposa, Jennifer Vásquez Sura, se manifestaron frente a la corte de inmigración en Baltimore con carteles de “Libertad para Kilmar”, organizando una vigilia en apoyo al salvadoreño.
Acuerdo con Uganda y reacción oficial
La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, reaccionó a la liberación previa de Ábrego calificándolo como “un monstruo” y acusando al juez de “despreciar la seguridad de los ciudadanos americanos”.
El Gobierno ugandés confirmó esta semana un acuerdo con la Administración Trump para aceptar deportados de terceros países desde Estados Unidos, lo que abre la puerta a una deportación que los abogados de Ábrego consideran ilegal y vengativa.